Vivir o Exixtir?

 

Cuando tu vida está circunscrita a lo establecido, lo racional, lo concreto y definido, se puede decir que sólo estás viviendo.

 

Necesitas racionalizarlo todo, y tener todo planificado para poder anticipar, te encuentras siempre dentro de tu zona de confort y te da mucho miedo abandonarla porque no sabes lo que hay afuera, aunque pudiera ser una oportunidad maravillosa de aprendizaje y sabiduría, no puedes lidiar con la incertidumbre y siempre estás ansioso. Te domina el deseo de controlarlo todo y al no poder hacerlo, te encuentras a menudo en situaciones que desequilibran tu energía llegando inclusive a afectar tu fisiología.

 

Cuando vives, te haces esclavo de la satisfacción de tus sentidos y tu vida está supeditada a ello, trayendo como consecuencia adicciones, enfermedades de todo tipo, descontrol y desarmonía.

Cuando sólo vives, no eres responsable de lo que te pasa sino más bien, todo lo que te rodea es responsable de tus males, es decir; no tienes poder personal, porque tu bienestar depende de lo que está afuera y no de ti.

 

El que vive necesita tener la razón y defender su punto de vista , desperdiciando constantemente su energía.

 

El que vive se rige por la codicia y sus acciones no toman en cuenta el servicio a la humanidad, más bien no les importa si causan sufrimiento, solo importa satisfacer su ambición.

 

El que vive se define por sus posesiones materiales y las posiciones alcanzadas durante su vida, sus títulos, se encuentra completamente identificado con sus roles.

 

El que vive es emocional, impulsivo, el drama es un factor recurrente en su cotidianidad.

 

El que se vive se enferma física, mental, emocionalmente y no tiene o  tiene muy débil, la conexión con su espiritualidad.

 

El que que vive está manipulado por lo establecido, la sociedad, la religión, los gobiernos,etc. Está lleno de miedo y siente que su vida se agota con cada día que pasa.

Siente la vejez, como una enfermedad inevitable. Su constante sentir es el miedo, miedo a quedarse sin dinero, miedo a padecer una enfermedad, miedo a quedarse solo, en fin el miedo es el móvil de su vida.

 

Para comenzar a existir hay que despertar. Hacerte consciente, del poder que reside dentro de ti para co crear tu realidad y sobre todo del entendimiento de tu naturaleza energética.

 

Al  existir, tu vida tiene sentido y propósito. Surge la pasión, el talento y el gusto por el servicio a la Humanidad.

La vida comienza a fluir, no es necesario controlarlo todo, surge la certeza de que todo ocurre por una razón, las crisis se superan concientizando el aprendizaje y la sabiduría que traen consigo.

 

Al existir te das cuenta de que tus pensamientos, palabras y acciones son las herramientas con las que construyes tu realidad. Te haces más seguro y confiado. Te sientes más lleno de energía, más sano en todos los sentidos. Lo de afuera deja de tener control sobre ti.

 

Se desarrollan los sentidos internos como la intuición, se incrementa la creatividad, permitiéndote encontrar respuestas en todas partes. Se abre un mundo de infinitas posibilidades ante cada situación.

 

El que existe entiende que cada persona tiene la razón de acuerdo a su nivel de consciencia. Respeta los diferentes puntos de vista y acepta al otro como es, simplemente porque refleja la aceptación que tiene de sí mismo.

 

Al existir se genera un sentido de trascendencia, de legado. Cesa el miedo. La vida está dirigida por el Amor , la compasión, la empatía. Hay una comunión con la incertidumbre.

 

Al existir eres libre.

 

Ahora puedes darte cuenta si tu vida es mera vivencia o si estás encaminado a la existencia, es en esta última dónde está la paz y la felicidad.

 

Comienza desde ahora a existir, trabaja hacia adentro, hazte consciente de tus emociones, sentimientos y puntos de vista, poco a poco empieza a ocuparte de ellos. Es un trabajo interior que sólo tú puedes hacer porque eres dueño de tu propia existencia.