Sana a través de tu farmacia interior

La vida es un intercambio entre el ambiente, el cuerpo, la mente y el alma, todos interconectados mediante de cinco ventanas: oídos, piel, ojos, nariz y boca; a través de las cuales experimentamos el mundo. Así como nuestros tejidos son creados a partir de lo que comemos, la composición de nuestra mente es creada a partir de nuestras impresiones sensoriales.

El sonido es una poderosísima modalidad de sanación. En la medida que escuchamos palabras inspiradoras o una hermosa pieza musical, comenzamos a producir químicos en todo el cuerpo restaurando la salud y la integridad. Los sonidos deben ser usados para crear armonía y coherencia en nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu. Yo recomiendo escuchar música tranquila, clásica, música en 528 Hz o 432 Hz, cada vez que nos sintamos angustiados o no podamos conciliar el sueño.

Los sonidos llamados primordiales o de la naturaleza, tales como la cadencia de la lluvia, el canto de los pájaros o el sonido del mar, nos recuerdan de manera silenciosa , nuestra naturaleza esencial. También los mantras son sonidos primordiales, cuando los utilizamos en meditación silenciosa, aquietan nuestra mente y expande nuestra consciencia. Una forma poderosa de usar un mantra es dirigirlo de manera consciente a una parte del cuerpo que necesite ser sanada.

Escribo estas palabras , escuchando el canon de Pachelbel, con mi hija María al piano. Un verdadero placer. La música es el lenguaje universal de la sanación, tiene una profunda influencia en nuestra mente y cuerpo. Una música alegre puede sacarnos de un estado letárgico o depresivo, mientras que melodías delicadas nos pueden calmar cuando nos sentimos ansiosos. Cada individuo tiene una forma única de responder a diferentes tipos de música. Siéntete libre de experimentar aquella que te inspire y te sane.

El tacto es fundamental para nuestra salud y bienestar. Cuando estimulamos nuestro cuerpo mediante el masaje terapéutico, la piel despliega una variedad de químicos que tienen efectos saludables en nuestra fisiología. El masaje regular al igual que el tacto amoroso desintoxican los tejidos de nuestro cuerpo y elevan nuestro sistema inmune.

Las imágenes que introducimos por medio de los ojos, tienen un efecto profundo en nuestro cuerpo, mente y emociones. Mientras miramos un atardecer generamos químicos calmantes y placenteros. Por otra parte, mirar escenas violentas produce una descarga de hormonas del estrés, haciendo que se eleve nuestra presión sanguínea y agitando cada célula del cuerpo, escoger visuales nutritivas es tan importante como escoger alimentos nutritivos.

Así como los sonidos primordiales también existen patrones visuales como los mandalas que pueden incrementar la coherencia en nuestro cerebro. Recomiendo la observación del “Shri Yantra” que simboliza la fuerza creativa del Universo.

Ayúrveda, ciencia con más de 5000 años de antigüedad, establece que sólo experimentando los seis sabores en cada comida, lograremos sentirnos satisfechos. En la medida que adoptamos esta práctica nuestra alimentación es mucho más saludable. Recuerda incluir dulce, salado, ácido, astringente, amargo y picante en todas tus comidas principales.

Cierra los ojos y recuerda por un momento el aroma del café recién colado por la mañana o de una comida preparada por tu abuela o la fragancia de un bebé recién nacido. Nuestro sentido del olfato nos conecta directamente con emociones y recuerdos. Mediante un proceso neuro-asociativo podemos obtener una respuesta sanadora con un olor en particular. Por ejemplo si al sentarnos a meditar ponemos incienso de sándalo o lavanda, pronto asociamos ese olor a un sentimiento de relajación. Utiliza aromas específicos para incrementar tu bienestar.

Alimenta de forma nutritiva tus sentidos, sana y vive La Vida que Quieres.