7 formas de responder a la crisis

 

Hay un sabio principio de navegación que reza: “No importa cómo soplan los vientos sino cómo uno ubique las velas”. De la misma manera, lo importante no es la crisis en sí, sino la forma como respondemos a ella. Les describo a continuación 7 formas de responder a situaciones apremiantes y de acuerdo con la escogencia dependerá nuestro bienestar integral y el de los demás. En la medida que podemos conectarnos con la paz y la tranquilidad, nuestras respuestas serán más adecuadas y generarán beneficios.

 

1.- Correr o luchar

Basada en el miedo, la percepción hostil y amenazante del entorno. Es la más primitiva de las respuestas, conectada con el instinto de supervivencia. En esta respuesta se acelera el ritmo cardíaco, el ritmo respiratorio, se eleva la presión sanguínea, se incrementa la adrenalina y se suprime el sistema inmunológico. Es perfecta cuando necesitamos salvar la vida, el problema se presenta cuando damos esta respuesta varias veces al día ante situaciones que no lo ameritan, deteriorando nuestra salud física y mental.

 

2.- Respuesta reactiva

Es la versión de Correr o luchar disfrazada, digamos que es su equivalente psicológico. Ocurre cuando dominan las emociones y se cruzan los límites del ego. Se generan sentimientos de hostilidad, crítica, rabia, sarcasmo. Hay aislamiento y queja.

 

3.- Respuesta de consciencia tranquila

Es la transición del ego al espíritu. Esta respuesta ha estado a la disposición por miles de años. Se obtiene a través de la calma que nos produce la meditación. Comenzamos a ser testigos de la actividad de nuestra mente y esta conciencia nos permite aquietarla. En la tranquilidad, nuestras escogencias son mucho más asertivas y beneficiosas para todos.

 

4.- Respuesta intuitiva

Una vez que accedemos a lo profundo de nuestro ser a través de la tranquilidad, podemos vivir la consciencia del momento presente. En esta respuesta podemos observar más fácilmente nuestras emociones en lugar de anclarnos en la evaluación de situaciones pasadas. Aquí evitamos utilizar palabras de victimización y escogemos, desde la observación consciente de los hechos, una expresión más auténtica.

 

5.- Respuesta creativa

Esta respuesta corresponde darle un nuevo significado a una situación o circunstancia determinada. Suelen aparecer soluciones novedosas cuando callamos nuestro diálogo interno y observamos desde la quietud. Las soluciones a los problemas raramente se consiguen en el nivel de consciencia que generó el problema, al calmarnos, miramos al desafío con una luz más brillante.

 

 

6.- Respuesta visionaria

Los grandes líderes y figuras importantes de la historia son reconocidos por entregar su vidas a una visión de lo que es posible. Cada uno de nosotros tiene el potencial de crear en su mente donde quiere estar, como se quiere sentir y a quien nos queremos parecer. Toda esta sabiduría se encuentra en el colectivo y solo tenemos que sintonizarla para acceder a sus enseñanzas. La respuesta visionaria nos conecta con el mundo arquetipal y nos permite participar de forma más consciente en la elaboración de la historia de nuestras vidas. Esta respuesta crea y articula una visión realista, creíble y atractiva del futuro.

 

7.- Respuesta sagrada

Cuando nuestro sentido se expande más allá del ego, la compasión es un sentimiento que emerge de forma natural, trascendemos desde la obsesión inconsciente de preguntarnos “Qué hay para mi?” a “Cómo puedo servir?” Realizamos que todos estamos hechos de la misma esencia y que cada uno de nosotros es una expresión individual del ser universal.